05

Ventilación, presiones y dinámica del aire

20 fichas publicadas

  1. B5-F1¿Por qué la ventilación puede reducir la concentración de radón?¿Por qué aumentar o controlar la ventilación de un edificio puede reducir la concentración de radón y de qué depende que esta estrategia resulte eficaz? Respuesta breve La ventilación puede reducir la concentración de radón porque modifica el balance entre la cantidad de radón que entra en un recinto y la cantidad que se elimina con el aire expulsado al exterior. Sin embargo, ventilar no significa únicamente renovar aire. Una estrategia de ventilación también modifica las diferencias de presión del edificio, el movimiento del aire entre estancias y la relación entre el interior y el terreno. Por ello, dependiendo de cómo se diseñe, puede reducir la concentración de radón, tener un efecto limitado o incluso favorecer su entrada. La eficacia de una ventilación frente al radón depende de comprender previamente cómo entra y cómo se distribuye el gas dentro del edificio.
  2. B5-F2¿Cuándo debe utilizarse la ventilación como sistema de mitigación del radón?¿En qué situaciones resulta técnicamente adecuado utilizar la ventilación para reducir la concentración de radón y qué información debe analizarse antes de seleccionar esta estrategia? Respuesta breve La ventilación debe utilizarse como sistema de mitigación cuando el diagnóstico técnico demuestra que actuar sobre el aire interior, las diferencias de presión o la distribución del aire puede reducir de forma eficaz y estable la concentración de radón. No debe seleccionarse únicamente porque exista una concentración elevada ni porque la instalación de un sistema de ventilación resulte aparentemente sencilla. Antes de adoptar esta estrategia deben analizarse, entre otros factores: · el mecanismo predominante de entrada del radón; · la distribución de concentraciones entre estancias y plantas; · las diferencias de presión; · la estanqueidad del edificio; · la imposibilidad de la despresurización del terreno; · el movimiento del aire interior; · las necesidades de calidad del aire interior; · y las consecuencias energéticas de la intervención. La ventilación constituye una herramienta de mitigación eficaz cuando responde al comportamiento físico real del edificio.
  3. B5-F3¿Qué diferencia existe entre ventilar, extraer aire e impulsar aire?¿Cuál es la diferencia entre ventilar un edificio, extraer aire e impulsar aire, y por qué esta distinción resulta especialmente importante cuando la ventilación se utiliza para mitigar el radón? Respuesta breve Ventilar significa renovar el aire interior mediante la entrada y salida controlada de aire. Extraer aire significa retirar mecánicamente aire del interior, generando normalmente una tendencia a la depresión si el aire de reposición no está suficientemente controlado. Impulsar aire significa introducir mecánicamente aire exterior, pudiendo generar una tendencia a la sobrepresión si el aire de salida es menor que el caudal introducido. Desde el punto de vista del radón, estas tres acciones no son equivalentes. Pueden proporcionar renovaciones de aire similares y, sin embargo, producir diferencias de presión muy distintas respecto al terreno. Por ello, en mitigación no basta con conocer el caudal total. Debe analizarse también cómo entra el aire, por dónde sale y qué efecto produce sobre las presiones del edificio.
  4. B5-F4¿Cómo afectan las diferencias de presión al funcionamiento de una estrategia de ventilación contra el radón?¿Por qué las diferencias de presión son determinantes en una estrategia de ventilación para reducir el radón y cómo pueden modificar tanto la entrada del gas desde el terreno como su distribución dentro del edificio? Respuesta breve Las diferencias de presión constituyen uno de los principales motores del movimiento del aire y, por tanto, del transporte de radón. Cuando el interior de un edificio se encuentra a una presión inferior a la del terreno, puede favorecerse la entrada de aire del subsuelo cargado de radón a través de grietas, juntas y otras discontinuidades. Una estrategia de ventilación puede modificar esas diferencias de presión. La extracción tiende a generar depresión; la impulsión puede generar sobrepresión; y los sistemas equilibrados buscan limitar alteraciones significativas del balance de presiones. Por ello, una ventilación correctamente diseñada no debe analizar únicamente cuánto aire mueve, sino también qué campo de presiones genera en el edificio.
  5. B5-F5¿Qué es la ventilación natural y qué limitaciones presenta para mitigar el radón?¿En qué consiste la ventilación natural, por qué puede reducir temporalmente la concentración de radón y cuáles son sus principales limitaciones cuando se pretende utilizar como estrategia de mitigación estable? Respuesta breve La ventilación natural consiste en renovar el aire interior mediante diferencias de presión generadas por el viento, la temperatura y la apertura de huecos, sin utilizar ventiladores mecánicos. Puede reducir la concentración de radón porque sustituye aire interior por aire exterior con una concentración normalmente inferior. Sin embargo, presenta una limitación fundamental: su funcionamiento depende de variables que no pueden controlarse de forma estable. El caudal real puede variar considerablemente con: · el viento; · la temperatura exterior; · la apertura de ventanas y puertas; · la estanqueidad del edificio; · el comportamiento de los ocupantes. Por ello, la ventilación natural puede ser útil como medida temporal o complementaria, pero normalmente presenta dificultades para garantizar una mitigación permanente, verificable y estable.
  6. B5-F6¿Cómo funciona la ventilación mecánica de simple flujo para mitigar el radón?¿Cómo puede utilizarse un sistema de ventilación mecánica de simple flujo para reducir la concentración de radón y qué diferencias existen entre una estrategia basada en extracción y otra basada en impulsión? Respuesta breve La ventilación mecánica de simple flujo utiliza un único movimiento mecánico principal del aire: · extracción; o · impulsión. En un sistema por extracción, el ventilador retira aire del interior y el aire de reposición entra a través de aberturas previstas o infiltraciones. En un sistema por impulsión, el ventilador introduce aire exterior y el aire abandona el edificio mediante salidas previstas o exfiltraciones. Ambas estrategias pueden reducir la concentración de radón mediante renovación de aire, pero producen comportamientos de presión diferentes. Por ello, la elección entre extracción e impulsión debe basarse en el diagnóstico del edificio y no únicamente en el caudal de ventilación necesario.
  7. B5-F7¿Cuándo conviene utilizar impulsión mecánica y cuándo extracción?¿Qué criterios permiten decidir si una estrategia de ventilación para mitigar el radón debe basarse principalmente en impulsión mecánica o en extracción, y qué consecuencias puede tener cada alternativa sobre las presiones y la entrada de radón desde el terreno? Respuesta breve No existe una regla universal que permita afirmar que la impulsión es siempre mejor que la extracción, o al contrario. La elección depende del comportamiento físico del edificio. La extracción puede resultar adecuada cuando es posible controlar correctamente el aire de reposición y cuando la depresión generada no incrementa de forma significativa la entrada de radón desde el terreno. La impulsión puede resultar especialmente interesante cuando se pretende reducir una depresión existente, generar una ligera tendencia a la sobrepresión o establecer un recorrido controlado del aire desde determinadas zonas hacia salidas previstas. La decisión debe basarse en: · mecanismo de entrada del radón; · diferencias de presión; · estanqueidad de la envolvente; · distribución del aire; · comunicación entre estancias y plantas; · capacidad de controlar entradas y salidas; · respuesta real del edificio durante los ensayos. La estrategia correcta no es la que mueve más aire, sino la que modifica favorablemente el comportamiento del edificio con el menor caudal y complejidad necesarios.
  8. B5-F8¿Cómo funciona la ventilación mecánica de doble flujo con recuperación de calor?¿Cómo funciona un sistema de ventilación mecánica de doble flujo con recuperación de calor y qué ventajas y limitaciones presenta cuando se utiliza para reducir la concentración de radón? Respuesta breve La ventilación mecánica de doble flujo utiliza dos circuitos de aire: · uno de impulsión de aire exterior hacia el interior; · otro de extracción de aire interior hacia el exterior. Ambos caudales pueden regularse de forma independiente y, el sistema incorpora un recuperador de calor que transfiere energía entre las dos corrientes sin mezclarlas directamente. Desde el punto de vista del radón, el doble flujo permite controlar mejor: · la renovación de aire; · el equilibrio de presiones; · la distribución entre estancias; · el consumo energético asociado a la ventilación. Sin embargo, su eficacia no depende únicamente del equipo. Debe diseñarse correctamente la red de impulsión, extracción, transferencia y regulación, y debe comprobarse que el sistema no genera desequilibrios de presión desfavorables respecto al terreno.
  9. B5-F9¿Qué papel desempeña la sobrepresión en la mitigación del radón?¿Cómo puede utilizarse una ligera sobrepresión interior para reducir la entrada de radón desde el terreno y qué condiciones deben cumplirse para que esta estrategia resulte eficaz y estable? Respuesta breve La sobrepresión consiste en mantener la presión de un espacio interior ligeramente por encima de la presión de referencia con la que se compara, normalmente el exterior o, de forma más relevante para el radón, determinadas zonas en contacto con el terreno. Su interés en mitigación radica en que puede reducir la diferencia de presión que favorece la entrada advectiva de aire del subsuelo. Cuando la entrada de radón está fuertemente condicionada por una depresión interior, una estrategia de impulsión correctamente diseñada puede disminuir ese gradiente y reducir simultáneamente la entrada y la acumulación de radón. Sin embargo, la sobrepresión no constituye una solución universal. Su eficacia depende de: · estanqueidad del edificio; · permeabilidad del terreno; · vías de entrada; · distribución del aire; · viento; · efecto chimenea; · comportamiento entre estancias y plantas. Por ello, no debe diseñarse a partir de una presión objetivo arbitraria, sino a partir de la respuesta real del edificio.
  10. B5-F10¿Dónde deben situarse las impulsiones y extracciones de aire para mitigar el radón?¿Qué criterios deben seguirse para decidir la posición de las impulsiones y extracciones de aire en una estrategia de ventilación destinada a reducir el radón? Respuesta breve La posición de impulsiones y extracciones debe definirse a partir del recorrido de aire que se pretende generar. No existe una ubicación universal válida para todos los edificios. El diseño debe conseguir que el aire: · alcance las zonas afectadas; · recorra el volumen útil; · atraviese las estancias previstas; · evite zonas muertas; · no produzca cortocircuitos entre impulsión y extracción; · no genere depresiones desfavorables respecto al terreno. En determinados edificios puede resultar adecuado impulsar aire en posiciones bajas y evacuarlo o extraerlo en zonas altas y alejadas, pero esta disposición no constituye una regla general. La geometría, las presiones, las vías de entrada del radón, la estratificación térmica y las transferencias entre estancias deben analizarse antes de decidir la ubicación.
  11. B5-F11¿Cómo se distribuye el aire entre diferentes estancias y plantas de un edificio?¿Cómo se desplaza el aire entre diferentes habitaciones y plantas de un edificio, qué elementos condicionan ese movimiento y por qué debe analizarse cuidadosamente cuando la ventilación se utiliza para mitigar el radón? Respuesta breve El aire no permanece confinado en cada estancia. Se desplaza entre espacios siguiendo las diferencias de presión y las vías de comunicación disponibles. Puede hacerlo a través de: · puertas abiertas; · holguras bajo puertas; · rejillas de transferencia; · distribuidores; · huecos de escalera; · patinillos; · pasos de instalaciones; · infiltraciones y fugas de la envolvente. En edificios afectados por radón, esta distribución es crítica porque una estancia con concentración elevada puede transferir aire contaminado hacia otras zonas. Del mismo modo, una impulsión o una extracción situada en una estancia puede modificar la presión y el flujo en espacios alejados. Por ello, el diseño debe analizar el edificio como un sistema conectado y no como una suma de habitaciones independientes.
  12. B5-F12¿Qué son las zonas muertas y los cortocircuitos de aire y cómo pueden detectarse?¿Qué son las zonas muertas y los cortocircuitos de aire dentro de un edificio, por qué pueden comprometer una estrategia de ventilación para mitigar el radón y qué métodos permiten identificarlos? Respuesta breve Una zona muerta es una parte del espacio donde el movimiento y la renovación de aire son insuficientes respecto al comportamiento esperado del sistema. Un cortocircuito de aire se produce cuando el aire impulsado alcanza demasiado rápidamente una salida o extracción, sin recorrer adecuadamente el volumen que se pretende ventilar. Ambos fenómenos pueden provocar que una instalación presente un caudal total aparentemente correcto y, sin embargo, mantenga zonas con concentraciones elevadas de radón. Pueden detectarse mediante: · mediciones de radón en diferentes puntos; · ensayos con humo; · gases trazadores; · medición de velocidades y caudales; · medición de diferencias de presión; · análisis temporal de la concentración; · modelización CFD en casos complejos. La comprobación debe realizarse sobre el comportamiento real del edificio y no únicamente sobre el caudal nominal de los equipos.
  13. B5-F13¿Cómo se determina el caudal de ventilación necesario para mitigar el radón?¿Cómo debe determinarse el caudal de ventilación necesario para reducir la concentración de radón y por qué no es técnicamente correcto asignar un número fijo de renovaciones por hora a cualquier edificio? Respuesta breve El caudal necesario para mitigar radón no puede obtenerse mediante una regla universal. Depende de: · concentración inicial; · objetivo de reducción; · volumen del espacio; · tasa de entrada de radón; · distribución del aire; · diferencias de presión; · estanqueidad; · comunicación con otras estancias; · comportamiento meteorológico. Desde un punto de vista físico, aumentar el caudal de ventilación incrementa la eliminación de radón del aire interior. Pero una ventilación mecánica también puede modificar la entrada desde el terreno. Por ello, el caudal debe determinarse mediante una combinación de: · cálculo; · diagnóstico; · ensayo; · medición de presión; · seguimiento de la concentración. El objetivo no es instalar el mayor caudal posible. El objetivo es identificar el menor caudal que mantenga de forma estable el comportamiento requerido sin producir efectos secundarios desfavorables.
  14. B5-F14¿Cómo se equilibran y regulan los caudales de un sistema de ventilación?¿Cómo deben ajustarse los caudales de impulsión, extracción y transferencia de un sistema de ventilación para que funcione de acuerdo con el diseño y no genere desequilibrios de presión o distribuciones de aire desfavorables para la mitigación del radón? Respuesta breve Equilibrar un sistema de ventilación significa ajustar los caudales reales de cada ramal y cada boca hasta conseguir la distribución prevista en el diseño. Regular significa modificar el punto de funcionamiento de ventiladores, compuertas y terminales para obtener esos caudales y las presiones asociadas. En mitigación del radón, el equilibrado debe comprobar no solo que el caudal total sea correcto, sino también que: · cada estancia recibe o evacua el aire previsto; · las transferencias funcionan correctamente; · no aparecen depresiones locales desfavorables; · no se generan cortocircuitos; · el comportamiento entre plantas es coherente; · la concentración de radón responde de acuerdo con la hipótesis de diseño. Por tanto, equilibrar no consiste simplemente en hacer coincidir impulsión y extracción. Consiste en conseguir que el sistema completo produzca el comportamiento físico previsto en el edificio.
  15. B5-F15¿Cómo interactúan un sistema de ventilación y un sistema de despresurización del terreno?¿Qué ocurre cuando un edificio dispone simultáneamente de un sistema de ventilación y un sistema de despresurización del terreno, y por qué ambos deben analizarse como partes de un único sistema físico? Respuesta breve La ventilación y la despresurización del terreno pueden complementarse, pero también pueden interferirse. La despresurización del terreno intenta mantener la zona situada bajo la solera a una presión inferior a la del espacio interior, reduciendo así el flujo de aire cargado de radón hacia el edificio. La ventilación, por su parte, modifica: · la concentración interior; · la distribución del aire; · las diferencias de presión entre estancias y plantas. Si una ventilación por extracción genera una depresión interior excesiva, puede reducir el margen de presión favorable conseguido por la despresurización. Si una ventilación por impulsión reduce la depresión interior o genera una ligera sobrepresión, puede reforzar el efecto de la despresurización. Por ello, ambos sistemas deben diseñarse, ponerse en marcha y validarse conjuntamente.
  16. B5-F16¿Cómo influyen la estanqueidad y la envolvente del edificio en una mitigación mediante ventilación?¿Cómo condicionan la estanqueidad, las fugas de aire y las características de la envolvente del edificio el comportamiento de una estrategia de ventilación destinada a reducir la concentración de radón? Respuesta breve La estanqueidad y la envolvente determinan en gran medida cómo responde un edificio cuando se impulsa o extrae aire. Una envolvente muy permeable permite que el aire entre o salga por numerosos puntos no controlados. Esto puede dificultar: · generar una ligera sobrepresión; · controlar las vías de reposición de aire; · mantener recorridos definidos; · estabilizar las diferencias de presión. Una envolvente más estanca permite un mayor control del aire, pero también puede hacer que pequeños desequilibrios entre impulsión y extracción produzcan diferencias de presión más significativas. Por ello, la estanqueidad no debe considerarse buena o mala de forma aislada. Debe entenderse como una propiedad que condiciona el diseño, la regulación y la robustez de la mitigación.
  17. B5-F17¿Cómo influyen la temperatura, el viento y el efecto chimenea en la distribución del radón?¿Cómo modifican el viento, la temperatura exterior y el efecto chimenea las diferencias de presión de un edificio y, como consecuencia, la entrada, distribución y concentración interior de radón? Respuesta breve El viento puede hacer que la concentración interior de radón aumente, disminuya o permanezca prácticamente invariable. No existe una relación del tipo: más viento = menos radón ni tampoco: más viento = más radón. El efecto depende de cómo el viento modifique las presiones sobre el edificio y de dónde se encuentren las vías de entrada y salida de aire. El viento genera simultáneamente: · presión positiva en determinadas superficies expuestas; · succión en otras fachadas y en determinadas zonas de cubierta; · infiltraciones; · exfiltraciones; · modificaciones de la presión interior. Si estas modificaciones aumentan la depresión de las zonas en contacto con el terreno, puede aumentar la entrada advectiva de radón. Si, por el contrario, el viento incrementa principalmente la renovación con aire exterior sin aumentar significativamente la succión desde el terreno, la concentración puede disminuir. La temperatura introduce otro mecanismo: el efecto chimenea. Cuando el edificio está más caliente que el exterior, el aire interior tiende a ascender, favoreciendo generalmente la entrada de aire en las zonas inferiores y su salida por las superiores. Por tanto, para interpretar correctamente una serie temporal de radón deben considerarse conjuntamente: radón + viento + dirección del viento + temperatura interior/exterior + presión + funcionamiento del edificio.
  18. B5-F18¿Qué es la dinámica de fluidos computacional (CFD) y qué información puede aportar en una mitigación de radón?¿Qué es un estudio de dinámica de fluidos computacional, cómo puede utilizarse para analizar el movimiento del aire y la distribución del radón dentro de un edificio, y cuáles son sus verdaderas capacidades y limitaciones dentro del diseño de una mitigación? Respuesta breve La dinámica de fluidos computacional, conocida por sus siglas CFD —Computational Fluid Dynamics—, es una técnica de modelización numérica que permite simular el movimiento del aire dentro de un espacio. En una mitigación de radón puede utilizarse para estudiar, entre otros aspectos: · trayectoria del aire impulsado; · zonas de extracción; · velocidades; · recirculaciones; · zonas muertas; · cortocircuitos entre impulsión y extracción; · influencia de obstáculos y geometría; · efecto de diferentes posiciones de las bocas; · distribución de presiones; · transporte de un contaminante representado como especie o escalar. Su principal utilidad no consiste en producir una imagen atractiva del movimiento del aire, sino en comparar alternativas de diseño antes de ejecutar la instalación. Sin embargo, un CFD no reproduce automáticamente la realidad. Su resultado depende de la calidad de: · geometría; · condiciones de contorno; · caudales; · temperaturas; · hipótesis; · modelo físico; · mallado. Por ello, INTERA considera el CFD una herramienta avanzada de apoyo al diagnóstico y al diseño, pero no un sustituto de las mediciones ni de la validación experimental.
  19. B5-F19¿Cuándo está justificado realizar un estudio CFD antes de diseñar una ventilación?¿En qué situaciones aporta realmente valor realizar un estudio de dinámica de fluidos computacional antes de diseñar una estrategia de ventilación para mitigar el radón y cuándo sería una herramienta innecesaria? Respuesta breve Un estudio CFD está justificado cuando existe una incertidumbre relevante sobre el comportamiento del aire y esa incertidumbre puede afectar de forma significativa al diseño de la mitigación. Resulta especialmente útil cuando existen: · geometrías complejas; · varias estancias comunicadas; · múltiples plantas; · escaleras abiertas; · grandes volúmenes; · varias impulsiones o extracciones posibles; · riesgo de zonas muertas; · riesgo de cortocircuitos; · dudas sobre recorridos de aire; · necesidad de comparar varias configuraciones antes de ejecutar. No está justificado realizarlo de forma rutinaria en todos los proyectos. Si el comportamiento puede comprenderse suficientemente mediante inspección, mediciones, ensayos de presión, humo, gases trazadores y cálculos convencionales, el CFD puede añadir complejidad sin aportar una mejora proporcional en la decisión técnica. El criterio fundamental debe ser: realizar CFD cuando reduzca una incertidumbre de diseño que no pueda resolverse de forma más sencilla y fiable.
  20. B5-F20¿Cómo se comprueba experimentalmente el comportamiento del aire previsto en una estrategia de ventilación?¿Qué mediciones y ensayos deben realizarse para comprobar que el aire se mueve realmente como estaba previsto en el diseño de una ventilación destinada a mitigar radón? Respuesta breve El comportamiento del aire no debe darse por válido únicamente porque la instalación esté ejecutada o porque los caudales nominales coincidan con el proyecto. Debe comprobarse experimentalmente. Las principales herramientas son: · medición de caudales reales; · medición de diferencias de presión; · ensayos con humo; · gases trazadores; · comprobación de transferencias; · análisis de velocidades; · monitorización simultánea de radón; · contraste, cuando exista, con el modelo CFD. Cada técnica responde a una pregunta diferente. La comprobación debe demostrar, según el caso: · por dónde entra el aire; · cómo se desplaza; · qué estancias atraviesa; · dónde sale; · qué presiones genera; · si existen zonas muertas o cortocircuitos; · si el comportamiento real coincide con la hipótesis de diseño. La validación experimental convierte una previsión de diseño en evidencia técnica.